Ser psicoterapeutas: lo que no siempre se dice
Ser psicoterapeuta es más complejo de lo que muchas personas piensan. En Nosotras Psicólogas, somos muchas las que compartimos la misma vocación, pero también los mismos miedos, emociones intensas y momentos de vulnerabilidad. Porque ser psicoterapeuta no es solo escuchar y guiar a otros, también es sostenernos a nosotras mismas mientras acompañamos procesos profundos, complejos y transformadores.
Las preocupaciones que no se ven, pero sentimos
A diario nos encontramos con historias que remueven, con personas que depositan en nosotras su confianza, su dolor y sus heridas. Y aunque sabemos poner límites emocionales, lo cierto es que muchas veces nos preocupamos más de lo que quisiéramos. Nos preguntamos si ese paciente estará bien, si aquella sesión fue suficiente, si podríamos haber hecho algo más…
Estas preocupaciones reiteradas, aunque nacen del compromiso y la empatía, también nos desgastan. Porque aunque amamos lo que hacemos, no somos inmunes al impacto emocional que supone acompañar el sufrimiento ajeno.
En este artículo hablaremos de:
Cuando el cuerpo también habla: somatizamos
Porque ser psicoterapeuta no te salva de las somatizaciones del cuerpo

A veces, aunque intentamos mantenernos serenas, nuestro cuerpo nos recuerda que estamos sintiendo más de lo que expresamos. Dolor de espalda, tensión mandibular, insomnio, fatiga… La somatización se convierte en una señal de que estamos acumulando más de lo que podemos procesar.
Y es ahí donde entendemos, una vez más, la importancia de contar con un espacio donde compartir lo que nos pasa, sin juicios, sin máscaras. Porque aunque tengamos herramientas, también necesitamos sostén.
Necesitamos desahogo emocional, aunque a veces no lo pidamos
Estamos entrenadas para contener, para escuchar y para cuidar. Pero ¿quién nos escucha a nosotras? ¿Dónde desahogamos lo que nos duele, lo que nos frustra, lo que nos emociona?
En Nosotras Psicólogas sabemos que no basta con saber, necesitamos sentirnos acompañadas, tener un lugar donde poder ser nosotras mismas, con todas nuestras emociones. Porque sí, también lloramos después de una sesión difícil. También nos quedamos pensando en esa historia que nos tocó de cerca. También nos cansamos.
El síndrome de la impostora: ese susurro constante
A pesar de nuestra formación, experiencia y resultados, muchas veces nos invade la sensación de no estar a la altura. El síndrome de la impostora aparece cuando dudamos de nuestras capacidades, cuando sentimos que alguien más lo haría mejor o que pronto “nos descubrirán”.
Sabemos que no estamos solas con esta voz interna. Y aunque la cuestionamos, aunque la confrontamos, a veces sigue ahí. Por eso, sentirnos en red, con otras que atraviesan lo mismo, nos devuelve perspectiva y calma.
La soledad también forma parte del camino de ser psicoterapeuta
La ironía de ser psicoterapeuta, ayudar a otras personas y acompañarlas y sentirnos en soledad.
La mayoría de nosotras trabajamos de forma individual o en consultas donde no siempre hay un equipo emocionalmente disponible. Esa soledad profesional, aunque elegida, puede hacerse pesada.
Nos hace falta tribu, pertenencia, mirada horizontal. Nos hace falta una comunidad en la que no tengamos que explicarnos, donde compartir lo que sentimos sea parte del proceso de ser psicoterapeuta y no una excepción.
Autoexigencia: la creencia de que debemos saberlo todo
A veces, caemos en la trampa de pensar que tenemos que tener respuestas para todo, que debemos ser expertas en todos los casos, en todos los perfiles, en todos los diagnósticos.
Sabemos que no es real, pero la autoexigencia nos empuja a revisar una y otra vez nuestro trabajo, a sentir que podríamos hacerlo mejor, que deberíamos formarnos más, leer más, prepararnos más. Y claro que la formación continua es importante, pero también lo es recordarnos que somos humanas, y que basta con hacerlo bien, no perfecto
Aún así, amamos lo que hacemos
Ser psicoterapeuta debe ser una pasión, dada la exigencia y todo lo que nos demanda
A pesar de todo, de los miedos, de la exigencia, del cansancio… nos sentimos profundamente realizadas cuando vemos a una persona avanzar, sanar, tomar decisiones, cambiar de perspectiva o simplemente reencontrarse consigo misma.
Esa es nuestra gasolina emocional. Por eso somos psicoterapeutas. Porque creemos en el poder del acompañamiento, en la transformación a través del vínculo, en la belleza de lo humano.
Nosotras Psicólogas: una comunidad que te sostiene
Si tú también eres psicóloga y sientes que necesitas más que formación, si anhelas una red donde puedas compartir lo que vives sin miedo, sin filtros, Nosotras Psicólogas está aquí para ti.
Creamos esta comunidad para acompañarnos entre compañeras, para compartir recursos, emociones y experiencias reales. Porque no solo queremos ser mejores profesionales, también queremos sentirnos mejor en el proceso.
Porque nadie nos dijo que ser psicoterapeuta era mucho más de lo que podíamos imaginar.

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